Gracias Dios porque podemos recargarnos de tu gozo inquebrantable al recordar tu naturaleza y tu amor tan ilimitado. Gracias porque mi vida tiene un propósito excepcional en ti. Pero sobre todo gracias por escogerme desde antes de mi nacimiento. 

Aun cuando nadie me planeaba, tú ya tenías sueños conmigo, y eso me sumerge en tu amor, me hace quebrarme delante de ti y profesarte mi amor eterno. Porque aún en medio de mis miedos como un ser humano normal, o aún en medio de todas mis fallas tú me dices: “no temas ni desmayes porque yo estoy contigo”. 

Al escuchar estas palabras, todas mis inseguridades desaparecen y recuerdo todo lo que has hecho por mí, e imagino esa mirada apasionada con la que me ves, que me recuerda que no hay mejores planes que los tuyos. 

Y se torna aún más asombroso cuando recuerdo que me dices que eres mi Dios y que sabes muy bien los planes que tienes para mí. Planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darme un futuro y una esperanza.

Señor llenas mi vida de propósito y te agradezco por llevarme en la dirección correcta, por hablarme y sobre todo por no negociar nunca tu amor infinito hacia mi. Hoy decido callar mi voz, todas las mentiras en las que el mundo me quiere envolver, todas mis inseguridades y todo lo que me aleja de ti.

Corto con todas las asechanzas del fuego del maligno que quieren entenebrecer el camino que estás trazando para mí y te pido Espíritu Santo que te alojes en mi vida y funciones cómo una brújula que apunte hacia la dirección correcta. 

Me regocijo en tu presencia y sobre todo te agradezco por ser mi amigo, mi padre, mi hermano, mi amor, mi más grande apoyo en cada instante de mi vida. Y hoy al recordar las verdades de tu propósito en mi vida, tomo la decisión de que seas mi respirar. 

Te entrego mis planes, mis sueños, mis metas, mis miedos, aún mi monotonía, mi seguridad, y acepto todos los procesos a los cuales me vas a someter para llevarme al lugar que tienes listo para mí desde antes de nacer. 

Confieso tu palabra, pues sé que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a tu propósito son llamados. Gracias padre amado por permitirme vivir en tu propósito y es por esto que descanso ciegamente en ti y entrego de ahora en adelante, cada paso que voy a dar, pues me conducirá a tu propósito ideal para mí. Dios te amo, y te exalto por concederme de tu favor y tu bendición, animándome a siempre a seguir avanzando hacia la meta, gracias señor. Amén.