Acércate ahora mismo al Padre y sin miedo ni vergüenza acepta tu pecado, no tengas temor de reconocer tus fallas, pídele que te salve, ruégale sin mesura para que te cure de esta terrible enfermedad, arrepiéntete de tu pecado y de haber vivido una vida lejos de Él, y pídale ahora que te ayude a vivir solo para Él. Entrégate esta mañana, cree en Jesucristo y serás salvo.

Hermano, mi compañero querido, toma esta palabra de hoy para tu vida, este maravilloso salmo te recuerda que “El perdona todos tus pecados y sana todas tus dolencias, Él rescata tu vida del sepulcro y te cubre de amor y compasión” (Salmos 103:3-4 NVI)

Tu puedes tener en este momento una gran enfermedad física, y sentir mucho dolor, pero es importante que sepas que si tu ya has sido sanado de la peor enfermedad del hombre que es el pecado, puedes estar tranquilo y tener paz, porque después de que nuestra carne y nuestro cuerpo sea desecho, tenemos una vida mejor, aquella que es al lado de nuestro Señor Jesucrito, en los cielos cerca de Dios, y este cuerpo lleno de enfermedad y dolor ya no existirá.

Jesús está a tu puerta, Él te está llamando… ¿Lo dejarás entrar? Recuerda que la decisión es solo tuya.

¡Cree en el señor Jesús, y serás salvo! Y ahora dile:

Amado Dios, Tú que eres nuestra liberación y nuestra paz, imploramos el poder de tu Espíritu, para que podamos vivir en una unión más profunda Contigo, con nosotros mismos y con nuestros hermanos que viven con la enfermedad del pecado. Ayúdanos a obtener el valor y el amor que necesitamos para aceptar nuestras faltas y acercarnos con esperanza para pedirte que seas nuestro Sanador.

Amado creador, venimos a ti en este día porque sabemos que Tú eres un Dios amoroso y compasivo. Acudimos a ti buscando tu presencia, tu consuelo y tu guía. Venimos arrepentidos porque creemos que tú nos amas a cada uno tal y como somos y estás a nuestro lado en nuestro viaje por la vida dándonos nuevas oportunidades.

Tú ves la ignorancia y la injusticia que separa y divide a las personas que luchan con la enfermedad del pecado y te unes a nuestro dolor. Danos la fortaleza para enfrentar nuestros retos y llénanos de la claridad de la luz de Cristo para poder ver las distintas formas en que te manifiestas en nuestro entorno.

Ayúdanos Señor a identificar todo lo que nos aleja de ti y nos hace débiles y nos inclina al pecado, para que actuemos con sabiduría ante las enfermedades de este mundo que nos acecha y nos destruye. Inspíranos cada día para sobreponernos al miedo, adquirir conocimiento que proviene de Tu palabra y recibir la sanidad que solo llegará por creer y tener fe en la obra de Jesucristo en la cruz del calvario.

Guíanos Señor, mientras abrimos nuestros corazones y nuestras mentes a lo que hoy quieres darnos con tus promesas. Bríndanos la oportunidad de incorporarnos a tu maravilloso reino y de recibir sanidad y perdón de pecados.

Algunas veces, nos sentimos desesperanzados y desanimados ante tantos retos. Ayúdanos a vernos a nosotros mismos como Tú nos ves… Personas con cualidades y valor, creativos y con potenciales. Que lleguemos a comprender que la mente, el cuerpo y el espíritu están conectados en una sola esencia, que eres tú. En el nombre de tu hijo amado Jesucristo Amén.